¡A votar que son dos días!

Decía una canción que cantaba en los scouts cuando aún cultivaba acné, sueños robinhoodnianos y canciones de Aute capaces de desmayar las gomas de las bragas de alguna que otra jovenzuela, “ya están aquí, ya están aquí las cabras locas, tras esas rocas, son más de mil”… Y aquí están, enfundados en sus papeletas de partido, envueltos en promesas de todo tipo y ávidos de triunfo. Han sido, como diría mi querido Joaquín, 19 días y 500 noches de palabrería gratuita que luego veremos, o no, a lomos de qué pairo navegan. Y a sólo tres días de que se desvele el misterio de la reencarnación de Revilla en presidente, o de la aparición blanca y virginal de Diego por Puerto chico, o de la ascensión a los altares más altos de Cantabria de Lola, he de confesar que me pica la curiosidad más que los putos mosquitos que campean a sus anchas, allá por la S-20 que observo desde la terraza que muy pronto abandonaré… y es que el lunes hago mudanza, pero esa es otra historia.

Creo que ninguna de las anteriores elecciones municipales y autonómicas despertó en mi al Jorge Javier Vázquez que llevo, para mi desgracia, dentro del pellejo que ya empieza a ceder ¿Se alzará el PP con la mayoría necesaria, en este caso absoluta, que le premia para volver a gobernar? ¿Volverá Revilla a la Presidencia bajo la mirada recelosa y vitamínica
del PSOE? ¿Conseguirá Lola Gorostiaga romper la maldición que ha perseguido a la familia socialista en esta región y se estrenará como una colegiala en la fiesta de fin de curso?

Esperaremos a este domingo en el que estreno año y luego, como siempre, a toro pasado, de la manera más fácil y chapucera que pueda, charlaré largo y tendido.

Por otro lado, mi deber sería, supongo, el de animar a todos ustedes, queridos lectores, a levantarse el domingo con una actitud cívica y responsable e invitarles, desde esta azotea rakera, a que voten; pero nunca les he mentido. Quizás les haya podido defraudar, confundir y, en algunos casos, hasta cabrear, pero conscientemente jamás les he mentido. Y hoy tampoco lo voy a hacer; así que les convido a que hagan lo que crean que deben hacer: voten a quien quieran, y si no quieren, no voten. Ustedes mismos que ya son mayores.

Si han tenido a bien echarle un ojo a este número de Rakeros.com habrán observado que, tanto esta semana como la anterior, hemos bajado la temperatura del periódico. No por miedo ni precaución,sino por responsabilidad.
Desde esta redacción rakera hemos optado por no ser excesivamente corrosivos, por no contarles cosas–por cierto, tenemos asuntos para cargar el Ferry dos veces- que pudieran ser excesivamente influyentes a tan poco tiempo de las elecciones. A pesar de lo que sigan diciendo las lenguas de doble filo, no estamos en la nómina de nadie, bajo las directrices de nadie y por encima de todos aquellos que lo intenten.

Pero que nadie se lleve a engaño, como decía otra canción de aquella época en la que nuestra aspiración se colmaba si ella te
miraba o te rozaba la mano, volveré, volveré, no me hagas sufrir. He de volver, pero tengo que partir…

Nada en este sórdido mundo me gustaría más que contarles cosas divertidas, llenas de jolgorio y rebosantes de optimismo, pero eso, como siempre, anda por los aleros de los sombreros de aquellos que tienen la responsabilidad de administrar nuestros euros.

A quién Dios se la dé, San Pedro se la bendiga y San Judas les cuide de venderse por unas míseras monedas de oro. Nada me haría más feliz que se cumpliera al dedillo una canción de Joan Manuel Serrat –con el que tuve la fortuna de compartir unos minutos eternos hace bien poco en el Aeropuerto del Prat -, y que decía: “sería fantastico no pasar por el embudo, que todo fuera como está mandado y que no mande nadie, que llegará el día del sentido común, encontrarse como en casa en
cualquier sitio, poder ir por la calle sin correr peligro; sería fantástico que todos fuésemos hijos de Dios”.

Por cierto, permítanme que me despida de aquellos que aventuraban el final de esta aventura rakera cuando las elecciones
tocaran a su fin; a esos, besos y buena suerte.

Al resto les veo, es un decir, el jueves que viene.
Quizás en otro decorado, en otro escenario… Quizás con todo por decidir, aunque parece claro –que no
seguro- que en caso de que el PSOE y el PRC saquen los
suficientes escaños, Revilla, como el chorizo, repetirá.
Pero no adelantemos acontecimientos que por si solos se desvelaran.

Así que si les apetece, si desean dejar constancia de su opinión, ¡a votar, qué son dos días!

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