La menstruación de Cristina Rapado
Uno no sale de su asombro–y eso que últimamente salgo menos que la mujer de Colombo-, a pesar de que son una decena de años los que navego en las aguas, turbias a veces, otras cristalinas, del panorama televisivo. Les cuento.
Una de estas tardes que ayeron del calendario, después dar buena cuenta e una fabada “El Litoral”, le recosté en mi sofá, bueno me “arrepanchangué” , y comencé a zapearn busca de algún programa que me transportara irremediablemente a la siesta.
Cuando el mando me dio paso a Telecinco, apareció el Tomate con esa capacidad suya de pillar la atención del “mandoandante”, y fui testigo directo de una entrevistas sin precedentes. Javier Jorge, reportero del Tomate -no confundir con Jorge Javier presentador-, tuvo la tremenda fortuna de entrevistar a una rubia que fue pareja de Cristina Rapado. De unos cuarenta y cinco años, con cara de profesora de inglés de EGB, me dio la impresión nada más verla de que si tuviera un punto más de coeficiente intelectual, sería un arbusto. Y no es por faltar al respeto, pero es que me dio esa impresión. Luego la entrevista corrigió esa percepción inicial. Añadiendo ese punto adicional a su coeficiente no hubiera pasado de adoquín. Pero vayamos por partes.
Alguno de ustedes se preguntará quién es Cristina Rapado ¡Atentos! Esta es una amiga de Julián Muñoz y Maite Zaldívar –o conocida- y parte de ese mundo de frikis que acabaron desdibujando “Marbella La Corrupta”. Personaje habitual del Tomate, cantante, eroticwoman, con un papelito en Torrente y bailarina. Uno de los episodios que protagonizó fue el titulado “Yo me tiré a Julián comiendo un bocadillo de pan”, cuyo argumento no cuento pues es repetidamente utilizado por estas mujeres de pelvis holgada. De lo suyo gastan y no seré yo quien las juzgue, pero a uno las cosas le parecen lo que le parecen.
Otra de sus grandes epopeyas fue un vídeo en el que la Rapado se pegaba un auténtico morreo con otra frikiadicta, y una de las grandes polémicas que rodeaban a la rubia de voz grave y nariz de águila real, fue la duda que despierta su sexualidad. Me explico.
Cuando la ves no sabes en cual de los dos grandes bloques, en lo que a sexo se refiere, incluirla. A veces juraría que es una mujer, pero otras que es un manolo en horas bajas. Y ella, además, juega con esa indeterminación como quien juega con la Play.
Volvamos a la rubia de cara de profesora de inglés. Disculpen que no sepa el nombre de la interfecta. Ni lo sé ni me importa.
Apesadumbrada contó con pelos y señales como una noche loca conoció a la Rapado. Se gustaron, que tiene delito, y el amor las copó… y copularon. La Rapado le dijo a la rubia simple–que así es como la denominaré a partir de ahoraque la amaba con todo su ser –o no ser, ahí está la cuestión-, y que si quería que la presentara en público se tenía que operar la nariz, los pómulos, los labios y hacerse un lifting. La rubia simple, loca de amor, ingresó en una clínica de esas de antes y después y se sometió a toda suerte de intervenciones quirúrgicas. Por cierto, el cirujano que la operó esta en busca y captura. Pasaron los días para la rubia simple. Días de hinchazón, dolores y gasas conmercromina, pero bien valía todo ese sufrimiento infame el amor de la Rapado.
Por fin la rubia simple recibió el alta médica y con su cara nueva salió en busca de su recién estrenado amor. Ahora gritarían a los cuatro vientos esa pasión que atormentaba su garganta.
La rubia simple llegó a Marbella. Nerviosa, ansiosa por enfrentarse a su reencuentro, pero no halló a su media naranja, bueno a su medio melón. La llamó repetidamente a su teléfono móvil.
La callada por respuesta. Decidió entonces llamar a una amiga común y el cielo se hundió sobre su estre nada cabeza. La Rapado se había pirado con un stripper. Sollozando reclamaba ante el micrófono del Tomate una explicación. Necesitaba saber de ella. Lo había dado todo, hasta su gesto por complacerla, por deleitarla, por conseguirla. Y ella, la Rapado, se había enrabado de un stripper. Que la vengan tantos años de amargura como puntos tenía la rubia simple en su cara.
Pero la Rapado, en su huída, se había dejado en casa de la rubia simple su carné de identidad. El reportero del Tomate se dio cuenta entonces de que disponía de la prueba irrefutable sobre el sexo de la Rapado: uno de los grandes misterios de la humanidad junto con el del Pianista de Parada y el Triángulo de las Bermudas. La tensión y el nerviosismo se apoderaron del reportero. Miró a cámara y blandiendo el DNI de la Rapado se dispuso a enseñar a la audiencia qué figuraba en la parte posterior del carné. M-F, es decir, Mujer-Femenino ¡Toma exclusiva! La Rapado es una mujer como Dios manda. Al reportero del Tomate aún le quedaban dudas sobre el sexo de la Rapado ¿A ver si es que se hizo el cambio de apéndice por hueco y legalizó su actual situación? Javier Jorge –no confundir con Jorge Javier- se decidió entonces a hacer la pregunta del millón a la rubia simple. La miró con gravedad, con dureza y le inquirió: ¿Tú has visto menstruar a la Rapado?.
Ni Revilla, ni Zapatero, ni Rajoy, ni los nuevos fichajes del Racing. Esa era la cuestión que llevaba atormentándonos a todos los que tenemos sensibilidad, hace más de una década ¿Tiene menstruación Cristina Rapado? Y lo demás, tonterías. ¡Qué viva el Tomate! El de Telecinco y el de Cristina Rapado ¡Ah! Y un beso a la rubia simple.
29 de Agosto, 2007 a las 10:12
xDD yo lo vi pero porque salio como pregunta de la semana en se lo que hiciste
2 de Septiembre, 2007 a las 19:10
PAGA A LOS REPARTIDORES DE TU PUTO PERIODICO, LADRON!!!
15 de Noviembre, 2007 a las 22:01
EN POLIGONO DE RAOS NO LLEGO EL PERIODICI NI EN SERAUX NI EN GASOLINERA, ASI QUE HABER SI LO MANDAIS,
ANTICIPO GRACIAS,