Veta, veta, que como no te apartes tú

El veto siempre ha existido y, seguramente, siempre existirá. El miedo a enfrentarse a argumentos razonados y, en algunos casos, casi empíricos, es la principal causa de esta práctica cobarde y pusi lánime. Pero el veto existe, nos rodea: en casa, en el trabajo, en la vida de pareja y, sobre todo, en la política. Hay gente que se pasa el día vetando por rencor, por miedo, por venganza; y no se dan cuenta de que con esas actitudes no hacen más que empequeñecerse privando a sus ideas y discursos de soporte ideológico, de argumentos razonados y de memoria histórica.

Los vetadores de medios de comunicación tienen la sensación de que practicando este absurdo deporte de salón revuelven las tripas de los comunicadores, periodistas –con o sin oficio-, de voceros, o como quieran ustedes denominarnos. Para eso también estamos, para recibir con hombría las críticas que sobre nosotros se viertan. Ríen creyendo que nos merman, que nos debilitan: “no hay mejor desprecio que no hacer aprecio”, pensarán –pensar poco, pero en fin- algunos de los vetadores
de esta región; “ni caso, ya caerán por su propio peso”, tranquilizaran a sus secuaces ávidos de mordida. Y nada más lejos que Sydney. Muy al contrario, refuerzan nuestros argumentos de que no tienen capacidad ni valentía –propiedades imprescindibles para la política y el rock and roll-, de que carecen de compromiso con los ciudadanos y de que no se prestan al justo juego democrático de explicar ante los que no comparten sus actuaciones y les xigen aclaraciones precisas; y prefieren la entrevista ñoña, preparada, dirigida y, casi siempre, aburrida hasta el sueño reparador y, lo peor de todo, vacía de contenidos.

Hay vetos que todos conocemos porque sus impulsores así lo han hecho saber, como el del Partido Popular al grupo Prisa. Veto que criticamos en Rakeros.com porque estamos radicalmente en contra de los vetos vengan de donde vengan.
Aunque tuvieron la valentía de hacerlo público con el enojo que eso pudiera provocar, y a pecho descubierto. Con dos cojones y un palito. Hay vetos de rabietas mañaneras que caen con el devenir del día. Hay vetos incrédulos porque alguien sabe cosas que no debería de saber. Hay vetos personales usando y prevaricando poderes otorgados en una rifa. Y hay vetos silenciosos y armónicos que parecen todo menos vetos.

Son precisamente estos últimos vetos cobardes, realizados con pasamontañas para que no se vea el rostro del vetador, los más indecentes y los más habituales, y a los que más cara hay que plantar a riesgo de que te la rompan.
Toda esta disertación sobre el veto, sus formas y caretas, me tiene en vilo desde primeros de Junio, cuando después de las elecciones municipales quisimos entre Rakeros.com vistar para este a los líderes de los tres principales partidos de esta región por orden de votos conseguidos, a saber: Nacho Diego, Miguel Ángel Revilla y Lola Gorostiaga.

El líder del PP, Nacho Diego, nos recibió a la primera de cambió. Revilla, al que se le ha criticado sin miramientos desde estas páginas, con mi teclado rozando la impertinencia, nos abrió las puertas de su despacho con su peculiar modo de hacer; es más, me regaló el libro “Juanín y Bedoya: los ultimos guerrilleros”, que complacido acepté y luego disfruté leyendo. Sin embargo, Lola, la líder de los socialistas cántabros, no ha conseguido arañar treinta minutos para atenderme desde hace ya casi cuatro meses.

Es curioso, ¿verdad? La líder del PSOE, partido abanderado de la libertad de expresión, de los avances sociales, de la pluralidad y del talante no ha podido recibirme en casi cuatro meses. A otros medios de comunicación sí les ha atendido, pero a nosotros que somos pequeños, cojoneros e independientes nos ha ninguneado. Seguiré intentando que me reciba cualquier días de estos en el que tiempo se lo permita, o las ganas, o la rabia. En fin, cuestión de agenda, pero por si acaso y como decían Tip y Coll “veta, veta, que como no te apartes tú”.

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