Historia Rosa

Hay quien afirma que el cotilleo es inherente al ser humano. Y decir que la prensa rosa y los programas del corazón son hoy en día un fenómeno social de enorme alcance, es tan obvio como declarar que soy calvo por gracia de la alopecia. Pero ¿cuándo y dónde empieza a tenerse constancia escrita de este negocio? ¿Dónde y cuándo se empieza a mercadear con la fascinación de la vida ajena, con los acontecimientos personales, con las bodas, los divorcios, con los dimes y diretes de los amoríos de la gente famosa?

Buceé entre libros y hemerotecas de Madrid en mi etapa de telecinquera vespertina y tuve que remontarme hasta los años 20. Hasta aquellas primeras revistas literarias (sí, han leído bien, he dicho revistas literarias) capaces de mezclar en sus publicaciones un cuento de Oscar Wilde con ecos de la sociedad aristocrática, o con la vida de las cupletistas o con los avatares de los actores y actrices del cine mudo.

Lean con atención esta curiosa crónica sobre Margarita Xirgu, una mítica actriz catalana de principio de siglo XX que parti de Santander rumbo a Cuba un año antes del estallido de la Guerra Civil, encontrada en una
revista literaria de 1921.

Hace 86 años. “Una mujer que, a pesar de la fama de las señoritas que se dedican a la escena, se nos presenta como una mujer que disfruta del aire libre, además de ser una madre abnegada”.
Las estrellas del cine mudo y su mundo de glamour inalcanzable, cubierto a base de fotografía de fogonazo en blanco y negro, y especialmente la realeza y la aristocracia convocaban el suficiente interés social como para crear los primeros reportajes con formato de cine. La boda de Alfonso XIII, un documento histórico del que no se puede negar el componente de prensa rosa, ya entonces, enloquecía al público.
Y es precisamente en los avatares sentimentales de la realeza y de las estrellas de Hollywood donde se puede encontrar el origen de la prensa del corazón en España tal y como la conocemos hoy en día.

¿Y quién mejor que una estrella de cine convertida en princesa? La boda de Grace Kelly con el príncipe Rainiero en 1956, fue un sueño hecho realidad que cambió el curso de la historia de la crónica social: un hito que marco el comienzo. El príncipe y la actriz… El príncipe y la periodista… A veces parece que las cosas no han cambiado tanto… A partir de entonces, las revistas dejaron de ser publicaciones literarias o gacetillas de mujeres para convertirse, únicamente, en revistas del corazón como las conocemos ahora.

De los ecos de sociedad ilustrados con una sola foto de estudio a la cobertura mediática masiva, de la respetuosa exaltación de la belleza y talento de estas señoritas a los escándalos más sórdidos.

El concepto clásico de famoso ha cambiado con el mismo vértigo que el mundo ha desarrollado la tecnología, y hoy en día el abanico de personajes que pululan por los programas rosas son variopintos y estrafalarios. Hay quien dice que hemos ganado en vulgaridad. Hay quien dice que es el triunfo del proletariado. Y lo peor es que hay programas de corazón que pregonan sin rubor a los cientos de vientos, que sólo tratan de famosos que los son por su trabajo. ¿Estarán refiriéndose a Cayetano Martínez de Irujo, a Sofía Mazagatos, a Mar Flores o a Isabel Presley? Pero eso es otra historia. Yo sólo quería contarles lo que descubrí buscando en las hemerotecas y en algún que otro libro, sin más. Porque he de confesarles que el mundo del corazón, o de las tripas, me importa lo mismo que a Bush las armas de destrucción masiva iraquíes.

2 Respuestas a “Historia Rosa”

  1. meneame.net Dijo:

    Historia Rosa

    Hay quien dice que hemos ganado en vulgaridad. Hay quien dice que es el triunfo del proletariado. Y lo peor es que hay programas de corazón que pregonan sin rubor a los cientos de vientos, que sólo tratan de famosos que los son por su trabajo.(..)Yo …

  2. meneame.net Dijo:

    http://meneame.net/story/historia-rosa

    Historia Rosa

    Hay quien dice que hemos ganado en vulgaridad. Hay quien dice que es el triunfo del proletariado. Y lo peor es que hay programas de corazón que pregonan sin rubor a los cientos de vientos, que sólo tratan de famosos que los son por su trabajo.(..)Yo sólo quería contarles lo que descubrí buscando en las hemerotecas y en algún que otro libro, sin más. Porque he de confesarles que el mundo del corazón, o de las tripas, me importa lo mismo que a Bush las armas de destrucción masiva iraquíes.

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