El alcalde fusible de Luena
Dicho de una persona: Agresiva, achulada. Esta es primera acepción de la palabra macarra. Y aunque ésta se ajusta literalmente al concepto que uno tiene del Alcalde de Luena, no la voy a utilizar más. Seguramente porque estuvo bien en su momento y porque los macarras no tienen la culpa. Y porque este señor tendrá familia y el sonido del adjetivo les puede dañar o molestar, o ambas cosas.
Así que vista la facilidad que este hombre tiene para calentarse y hacer saltar los plomos, a partir de ahora me referiré a él como el Alcalde Fusible.
Todos recordamos aquellos apagones que, de vez en cuando, siendo aún infantes, nos traían emoción y aventura a la luz de una vela amarilla, que ya había perdido la esperanza de darle candela a alguien. Entonces aparecía tu madre para sentenciar con una gran “frase de madre”: “Niño, eso han sido los plomos. Vete a mirar”. Y tú mirabas y respondías: “Madre, que no hay luz en todo el barrio”. Y tu madre asintiendo con la cabeza, finalizaba: “Pues eso es que van a ser los plomos de la traída general”. Y tú, sin decir nada, le apartabas la botella de vino Alcosant.
Pero vayamos al tajo: Segunda presunta agresión del Alcalde Fusible a otro concejal del PP de Luena.
Dos dudas voraces
En este Rakeros.com de hoy les hemos acercado el testimonio de Enrique, el concejal supuestamente agredido, y la nota de prensa hecha por el Alcalde Fusible. La versión del primero nos traslada a una historia rural, miedosa, claustrofóbica –en una calle estrecha y tapiada- y con un hombre sesentón frente a un energúmeno joven y violento. Y la segunda, la del Alcalde Fusible, que plantea un relato de conspiración judeomasónica donde él es la víctima y donde el demandante se autolesionó para buscarle la ruina.
Si esta agresión, supuestamente ejecutada por el Alcalde Fusible, quedase ratificada por el juez de turno, se me plantean dos dudas voraces.
Primera: Parece mentira que el Alcalde Fusible, tan valiente, tan hombretón, tan llenas las manos de dedos que marcar en la cara de cualquier rival incómodo para sus cortas entendederas, se tome la molestia de agredir a un señor, que bien pudiera ser su padre, y lo haga a escondidas y sin testigos, como para no tener que enfrentarse a la acción de la justicia. Eso en mi barrio, que es el Barrio Pesquero, siempre lo llamábamos cobardía. Y es que hay necios que siguen creyendo que la valentía radica en el puño y no en saber enfrentarse a los problemas con sentido cívico y planteando razonamientos. Atizar ya se hacía en el pleistoceno –para el Alcalde Fusible, la hostia de años- y seguir en esa dinámica te acerca más al neandertal y te aleja del homo sapiens, pero ya saben que hay gente para todo.
La segunda duda me propone la cantidad de odio y de necedad que puede albergar un ser humano para, después de lo ocurrido, insistir en el error y continuar golpeando a todo aquel que se atreva a contradecir al siempre poderoso –muscularmente hablando- Alcalde Fusible.
El caso del Alcalde Fusible de Luena, si su señoría lo confirma, sería una indecencia permitida personalmente por el presidente de su partido, es decir, por Revilla, que después del primer episodio violento no puso remedio. Y cuando le das rienda suelta a un atapuercario que además es un violento, pues pasa lo que pasa.
La credibilidad, la decencia y el respeto por las mínimas condiciones que se tienen que dar en cualquier institución democrática quedan indiscutiblemente en entredicho en el PRC. Ya no valen alharacas ni aproximaciones. Incluso adoptando la única medida que se puede tomar, que es la inmediata reprobación del Alcalde Fusible con el apoyo del PSOE -que también comparte en este caso amenazas con el PP- y el apoyo del partido responsable de esta situación, el PRC, librará a los regionalistas de la vergüenza de cobijar bajo su manto estrellado a un indecente y violento. Y confundir la violencia con el transfuguismo sólo nace de la intolerancia y de la estupidez.
Montado en “La Noria”
Aquí, en este tipo de situaciones, donde se pone en juego la credibilidad democrática, la convivencia entre gentes de dispares criterios y, sobre todo, la integridad física y moral de todos nuestros vecinos, es el momento –para Revilla ya es tarde- de ser ejemplar y contundente.
Y mientras tanto Revilla montado en “La Noria”, dando vueltas a un eje que no le lleva, ni a él ni a Cantabria, a ningún sitio.
Lamentable es el Alcalde Fusible pero no hay que dejar pasar la ocasión de poner las cosas en su sitio. A todos aquellos que le han reído la gracia al Alcalde Fusible, a todos los que le han aplaudido, a todos los que le han jaleado, a todos esos, recordarles que cualquiera que apoye los actos violentos, que participen en la discriminación por cuestiones ideológicas, que palmeen la espalda crecida e hinchada de un agresor, son tan indecentes como el propio agresor. Cada palo que aguante su vela.
Judicialmente se tomarán las medidas que dicte el juez de turno, pero las responsabilidades políticas no se tomaron en su momento y aquí nos encontramos, con una segunda supuesta agresión.
Cantabria son anchoas, sí Revilla, sí. Cantabria son quesucos de Liébana, sí Revilla sí; pero Cantabria también son agresiones, intimidaciones, actuaciones feudales, insultos, amenazas y vejaciones del Alcalde Fusible al que usted, señor Revilla, ampara y capitanea. Ahora un vasito de vino, unas anchoas de Santoña y un discurso preparado para que el auditórium de turno escuche, precisa y exactamente, aquello que quieran oír.
1 de Enero, 2008 a las 06:57
Con lo bien que me caía usted… Espero que el esperpento conocido como “Rakeros” no tarde en desaparecer.
15 de Enero, 2008 a las 12:36
La condena del alcalde de luena me parece una payasada.Esto es un manifiesto para sin verguenzas,que barato sale pegar o injuriar a las personas,como tampoco entiendo que siga en un cargo público y menos entiendo que un miembro del PSOE que fué agredido no apoyen el hechar a este parasito ceboso.
17 de Enero, 2008 a las 14:33
Todo sirve para algo. En este caso patrece ser que en PRC alguien ya se está dándo cuenta que una persona que usa la violencia y la agresión, no puede tener paliativos porque sea politicamente representativa, sino todo lo contrario. En democracia y en libertad, quienes eligen a sus representantes no pueden tolerar que estos para defender sus intereses utilicen la violencia o la amenaza.
Y en éste caso quien defienden o incluso algunos, se atreven a legitimar un comportamiento violento verbal y físico, se identifican plenamente como antidemócratas.
17 de Enero, 2008 a las 23:34
Por fín se ha hecho justicia. El alcalde fusible ha sido condenado por agresiones, injurias y amenazas. Y tiene otra causa pendiente. Y sigue en la politica activa??
Revilla, menos norias y más hacer lo q tiene q hacer.
18 de Enero, 2008 a las 02:02
lo mismo digo