Ahí va mi envite

Hablar sobre lo que ocurrirá en las próximas elecciones generales que, cuando marzo sustituya a este febrero estirado y peripuesto, llegarán sin remisión ni pudor para consultar lo que los españolitos pretende para los siguientes cuatro años, es suicida, atrevido y de una desvergüenza que ya quisieran para ellos los timoratos y advenedizos, que de una manera u otra, van cambiando el culo de sillón.

Como muchas veces meto la pata hasta el corvejón, para una vez que lanzo dardos temerarios y los clavo en el centro de la diana, pues permítanme, queridos lectores, que me aúpe sobre los hombros de la vanidad y saque pecho.
En las anteriores elecciones municipales, y con alguna semana que otra de anticipación, auguré el tremendo batacazo que el Partido Socialista de Cantabria se iba a meter contra la pared que levantamos todos aquellos que siendo progresistas nos sentimos engañados al ver, con una sensación galopante de fraude, como nuestros votos engordan el populismo y la bota de vino peleón de Miguel Ángel Revilla.

Pero eso ya pasó y ahí quedo. En los anales de mi memoria.
Pronosticar algún resultado en las generales, o plantear cómo se van a desarrollar los acontecimientos de unos comicios que se me antojan especialmente importantes, por la desaceleración económica y la coyuntura territorial a la que nos hemos visto avocados por la política Zapaterista –que no Zapatista, pero casi-, como ya he dicho antes, es suicida e imprudente, pero me voy a permitir el lujo.

La base para esta locura adivinatoria, y salvo giros inesperados que puedan ir aconteciendo en la campaña electoral, sigue siendo la misma que tuve para sugerir el fracaso de los socialistas en el ámbito regional. Y sé que muchos de los compañeros afines ideológicamente, porque charlando al aroma de un buen café casi siempre llegamos a la misma conclusión, están en la misma disyuntiva en la que yo me encuentro ahora. Sólo la mala disposición táctica del PP podría dar al traste con esta teoría, que como digo, compartimos muchos socialdemócratas. La capacidad que tenga el PP para darle argumentos a Zapatero y que éste los transforme, de una manera más o menos hábil, en una cruzada contra los avances sociales conseguidos en esta legislatura, podrían volver a activar a todos esos votantes de centro izquierda que ante ese miedo, con toda seguridad, y ante el rechazo a esa derecha dura y católica, volverían a dar el apoyo al castellano-leonés.

El mejor ejemplo acaba de ocurrir hace apenas unos días con el caso Gallardón ¿Por qué a la gente de centro izquierda le resulta atractivo Gallardón? Yo creo que por dos motivos principalmente: El primero porque parece que la presencia de Gallardón en las listas del PP dulcifica los postulados de la derecha española haciéndola caer más al centro; y segundo porque muchos socialdemócratas, ante esa visión más centrada del PP, podrían encontrar una salida a las dudas que Zapatero plantea a los que deberían hallarse en su espectro político. Dudas que nacen más que por las decisiones por la manera de manejar los tiempos para determinar dichas decisiones, acabando, inexorablemente, en este escenario de mal rollo general que parece no gustar absolutamente a nadie. Ni a unos, ni a otros.
Y ahí radica la victoria de Zapatero: en la movilización de todos esos votos de centro izquierda apoyándose en el manido asunto de que viene el coco vestido de fascista.

Cartas Si Zapatero no consigue hacer germinar esas dudas apocalípticas, cada vez más difíciles de creer; si esa derecha radical que cada día es más escasa, aunque ruidosa, bajara los decibelios; y si la gente apuesta por ese “axioma” de que los periodos de crisis los maneja mejor la derecha que la izquierda, y que son los progresistas mejores repartidores en épocas de bonanza que los conservadores, pronostico una victoria leve y sucinta del PP.

Y no hablo de deseos y de querencias. Eso lo guardo para mí. Pero creo firmemente en que la gente con sentido crítico, eso que se llamó la Tercera España, anda mayoritariamente por esos senderos. La Primera España es ese conjunto de votantes del PP que votarán a los populares aunque se demuestre que Mariano Rajoy mató a Manolete, y la Segunda España la conforman aquellos que apoyarán incondicionalmente al PSOE por muy claro y demostrado que quede que Zapatero, pintado de negro, es en realidad Lewis Hamilton.

Otros elementos que puede incidir definitivamente sobre la decisión del voto de muchos ciudadanos son los debate televisados que los dos contendientes mantendrán en diferentes cadenas de televisión. Por cierto, ¿no les parece una vergüenza que durante años se haya privado a los españoles de estos debates? Pero eso es otra historia. Ahí va mi envite

3 Respuestas a “Ahí va mi envite”

  1. nvhj Dijo:

    claro, mucho mejor que ganen los tuyos (y sus cosas en Mogro, el cuco, mercaSantander y el cabildo)…

  2. Tomasín Dijo:

    nvhj, los sociatas tienen lo suyo también. Del Olmo y Pesquera solitos igualan toda la basura del PP. Por eso la gente duda, si unos son malos los otros peores.

  3. nvhj Dijo:

    ¿Qué igual toda la basura del PP?, ni harto de vino. Una cosa es que aquí sólo se hable obsesivamente de un bando con fines maliciosos y se intente aúpar al otro sector al lugar al que nuncá volverá: el sillón del Gobierno… y otra cosa muy distinta es lo que realmente está ocurriendo en lugares como los que he comentado.

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