Archivo de Abril, 2008

Cómo cambian las cosas

24 Abril 2008, escrito por Félix

Como cambian las cosas, ¿verdad? La ropa, los coches, los electrodomésticos… El otro día, sin ir más lejos, fui a comprarme una tele y las pasé canutas; no sabía cual llevarme; coño, es que me daban miedo todos esos aparatos de ahora, extraplanos, ultraligeros, megadelgados, que parece que están anoréxicos… “Monitor de plasma”, me dice el de la tienda, “monitor de plasma”… Eso qué es, ¿por si me desangro?

Nada que ver con las teles de antes, ¿os acordáis?, esas que se llamaban Elbe, Vanguard, Telefunken… Thonsom. Thonsom, para no hacer las cosas sin ton ni son. Eran teles humanas, quiero decir, que necesitaban al ser humano. Sin ti no podían hacer nada. No como las de ahora, que tienen autobusqueda, autosintonización, autoapagado: “¡Ni se le ocurra acercarse a la tele - me dijo el técnico - , que le puede disparar un rayo láser!… ¡Es que es muy suya esta tele!”.

Leer el resto de la entrada »

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (3 votos, total: 3.67 de 5)
Loading ... Loading ...

Filípides

17 Abril 2008, escrito por Félix

Cada vez quedan menos días para que empiecen los juegos olímpicos que se celebrarán en China y, evidentemente, todo el espíritu que se acuñó en aquellas primeras olimpiadas ha quedado pisoteado y sometido a los cuernos más dolosos que Filípides pudo imaginar. China pisotea y se pasa por el forro de sus mandarines los derechos humanos, somete a su población a vejaciones en nombre del bien común, masacra a los tibetanos como quien pisa un hormiguero, y, mientras, todos los del mal llamado primer mundo, locos por meter las narices en ese mercado impresionante buscando beneficios más pingües, mercados más productivos y pasamos “olímpicamente” de lo que allí pueda ocurrir. Dame pan y llámame tonto. Pero no me apetece desvirtuar esta tarde tranquila en pos del liberalismo más caníbal; prefiero recordar aquella gesta que un tal Filípides, en Maratón, tras recorrer 42 kilómetros, dejó en la historia de esta humanidad que continuamente da síntomas de carecer precisamente de eso, de humanidad.

Leer el resto de la entrada »

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (3 votos, total: 4 de 5)
Loading ... Loading ...

La vela

9 Abril 2008, escrito por Félix

Cuando uno sufre derrotas, perdida de credibilidad, los peores resultados de la historia, cuando uno consigue devaluar el activo de un grupo, que no es otro que su decálogo ideológico y, últimamente, se ve envuelto en un proceso turbio capaza de “remontar” al más tranquilo de los socialistas, pues entonces, si uno tuviese vergüenza torera, cogería el petate y emprendería otros caminos lejos de aquellos que, como los que dejó Atila, ya no tienen hierba que triturar. Pero en política esto no pasa. En política, y bajo la falsa excusa de seguir empeñán dose en trabajar por la comunidad, uno se aferra a la poltrona, que emite unas radiaciones que afectan directamente a la voluntad del culo que sobre ella se posó, y hace perder toda el sentido de la realidad y todas aquellas ilusiones que llevaron, desde una juventud implicada y soñadora, a intentar hacer de este barbecho una cosecha más justa, más igualitaria y más solidaria.

Leer el resto de la entrada »

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (1 votos, total: 5 de 5)
Loading ... Loading ...

Aquellas profesiones

3 Abril 2008, escrito por Félix

Allá por los años 60, la pérdida irreparable en cuanto a profesiones se refiere, fue la del LAÑADOR. Si bueno, para quién no lo sepa, el LAÑADOR era aquel tipejo que iba por las casas para soldar y reparar los orinales y las palanganas a las que se les había hecho un agujero, y los dejaba como nuevos.

Que digo yo, que ya hay que tener el ácido úrico alto de cojones para hacer un agujero en un orinal. Meando.
El orinal era un inventazo. No había nada más seguro que tener un buen orinal debajo de la cama cuando te ibas a dormir. ¡Con qué tranquilidad y confianza te dormías! No como ahora, que como te de un apretón por la noche te tienes que hacer el Paris-Dakar por todo lo largo del pasillo, pasando por el living-room, atravesando la cocina y cruzando por el dormitorio de los niños para poder evacuar… y luego dicen ellas que nos meamos fuera del water… ¡Demasiado que no nos meamos fuera del cuarto de baño! Sin embargo con el orinal, no tenías que hacer nada, ni siquiera incorporarte, tumbadito, lo cogías, que para eso tenía su asa, girabas un poco el cuerpo hacia el borde de la cama, girabas un poco el orinal para que la cosa cayera en su sitio por pura gravedad, y… ¡Ufff, qué delicia! Y te guiabas por el ruido… si sonaba a lata… de puta madre… si no sonaba, a llevar la alfombra al tinte.

Leer el resto de la entrada »

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (1 votos, total: 5 de 5)
Loading ... Loading ...

Cerrar
Enviar por Correo