Aquellas profesiones

Allá por los años 60, la pérdida irreparable en cuanto a profesiones se refiere, fue la del LAÑADOR. Si bueno, para quién no lo sepa, el LAÑADOR era aquel tipejo que iba por las casas para soldar y reparar los orinales y las palanganas a las que se les había hecho un agujero, y los dejaba como nuevos.

Que digo yo, que ya hay que tener el ácido úrico alto de cojones para hacer un agujero en un orinal. Meando.
El orinal era un inventazo. No había nada más seguro que tener un buen orinal debajo de la cama cuando te ibas a dormir. ¡Con qué tranquilidad y confianza te dormías! No como ahora, que como te de un apretón por la noche te tienes que hacer el Paris-Dakar por todo lo largo del pasillo, pasando por el living-room, atravesando la cocina y cruzando por el dormitorio de los niños para poder evacuar… y luego dicen ellas que nos meamos fuera del water… ¡Demasiado que no nos meamos fuera del cuarto de baño! Sin embargo con el orinal, no tenías que hacer nada, ni siquiera incorporarte, tumbadito, lo cogías, que para eso tenía su asa, girabas un poco el cuerpo hacia el borde de la cama, girabas un poco el orinal para que la cosa cayera en su sitio por pura gravedad, y… ¡Ufff, qué delicia! Y te guiabas por el ruido… si sonaba a lata… de puta madre… si no sonaba, a llevar la alfombra al tinte.

Lo malo es cuando querías hacer obras mayores. Eso sí que era una misión imposible y no la del Levante de mantenerse en primera. De momento, era bajito de cojones, que para sentarte en él, te dabas con las rodillas en las cejas. Cuando lograbas sentarte en él, y metías el culo en el agujero, pues lo de adelante se quedaba fuera de cobertura, y si te echabas un poco para atrás para engatillar lo de adelante pues… ¡hala! el culo tres metros fuera. En fin, que nunca se podían hacer las dos cosas a la vez, había que hacerlas de una en una y con un movimiento tal que así… ahora meo, ahora cago, ahora meo, ahora cago.
Pero llegan los tiempos modernos, la democracia, y con ella, la desaparición del VERDUGO. Que tenía muy mala fama, sí. Hombre, la verdad es que ir por ahí cepillándote a la gente, tampoco es como para formar un club de fans. Pero el hombre intentaba hacer su trabajo lo mejor que podía.

FuerteLe decía al reo: “mira, te voy a meter este tornillo de hierro de dos palmos por la parte de atrás del cuello. Dentro de media hora, si no te has muerto desangrado, oirás un CLACK, y ya está. Tú si ves que pasa ese tiempo y no oyes el CLACK, oye, me lo dices, vaya a ser que te haya metido mal el tornillo y te esté atravesando la clavícula sin querer…”
Otro profesional como la copa de un pino que nos dejó, fue el CHARLATÁN.
El tío aparecía con un coche con un montón de productos, se rodeaba de gente y comenzaba su labor:
(PARRAFADA)

SEÑORAS Y SEÑORES, ¿CAIDA DE CABELLO? ¿SE LE DECOLERA EL PELO? ¿EXCESO DE CANAS? ¿LE COBRAN MUCHO EN LA PELUQUERÍA? TENGO PRECISAMENTE LO QUE USTED BUSCABA, POR FIN HA LLEGADO A SUS CASAS EL FAMOSO “JODECAPILAR”, QUE NO ES UNA COLONIA CUALQUIERA, NO ES UN CRECEPELO CUALQUIERA, NO ES UN PERFUME CUALQUIERA, DE HECHO NO ES NI COLONIA NI CRECEPELO NI PERFUME, PERO SORPRENDASE PORQUE SON LAS TRES COSAS A LA VEZ , COMO LO OYE LAS TRES COSAS A LA VEZ QUE NUNCA PODRA ENCONTRAR EN TIENDAS NI GRANDES SUPERFICIES, SOLAMENTE AQUÍ, Y NO SOLO ESO SINO QUE AUN NO LE HE DICHO EL PRECIO, UN PRECIO DE RISA UN PRECIO QUE ESTABA MARCADO EN DOSCIENTOS EUROS, PUES BIEN NI DOSCIENTOS NI CIEN NI CINCUENTA, SOLAMENTE POR HOY Y SIN QUE SIRVA DE PRECEDENTE PARA PODER QUITARME LOS POCOS QUE ME QUEDAN POR VENDER, SOLO POR HOY SE LO VOY A DEJAR EN TAN SOLO CINCUENTA EUROS, LO QUE OYE SEÑOR, LO QUE OYE SEÑORA, NO SOLO NO LE COBRO DOSCIENTOS EUROS, NO SOLO NO LE COBRO CIEN EUROS, NO SOLO NO LE COBRO CINCUENTA EUROS SINO QUE ESTOY ADMITIENDO QUE ME ROBEN AL DEJAR LLEVARSE MARAVILLOSO “JODECAPILAR” EN LA IRRISORIA CANTIDAD DE CINCUENTA EUROS. ¿QUIÉN VA A SER EL PRIMER AFORTUNADO EN LLEVARSE EL NOVEDOSO PRODUCTO JODECAPILAR?

¡Joder! Se te quedaba una cara… Como si hubieras visto a Ronaldo más delgado, no te lo podías ni creer ¡Qué forma de hablar sin decir nada! ¡Qué protagonismo diciendo las cosas! ¡Era como ver una entrevista de Pedro Ruiz!
Y el tipo, sin perder un minuto, te señalaba con el dedo y te decía… “Aquel señor que levanta las cejas, un gesto muy de mi tierra para pedir algo, muy bien pues un frasquito para el señor. ¿Dos? ¿Ha dicho dos? Pues dos frasquitos para el señor, uno para el y otro para su deliciosa mtaza.jpgujer.
Y te soltaba el gachó dos frascos de crecepelo ultrarrápido con alóe y esencia de trementina, que luego al final mi padre los acababa usando para desatascar las tuberías, y por cierto, a las cañerías nunca les salió pelo.

Una respuesta a “Aquellas profesiones”

  1. links interesantes de la semana XVIII | EL MAIRAL Dijo:

    […] Aquellas profesiones [ Felisuco ] […]

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