¡Hummm! Revilla me pone
Hace unos cuantos años fui elegido para presentar la gala Horeca que ese año decidió dar su premio a David Bustamante. Hace varios años. No sé si cuatro, cinco o seis. Y en esa gala, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, hizo, como suele ser habitual en él, un discurso tan lleno de divertidas charlotadas como de falacias y exageraciones. Yo, después de oír a Revilla, me fui a la cama convencido de que en dos años el AVE llegaría a Potes. No me quedaba la menor duda ¡Qué iluso! Ahora, después de la reunión que Revilla ha mantenido con la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, ya no queda resquicio a las interpretaciones. El AVE llegará a Cantabria el siglo que viene. Por lo menos hasta Torrelavega. El tramo Torrelavega-Santander es fácil que se licite en el siglo XXII.
¡Por fin hemos conseguido estar comunicados con Madrid por autovía! No sé si Santander habrá sido la última, o penúltima, o antepenúltima ciudad de provincia o capital autónoma en conseguirlo, pero ahí está. Vale que todavía falta el tramo de Aguilar de Campoo a Burgos o el de Alar del Rey a Palencia, pero no seamos quisquillosos. No son tramos que pertenezcan a Cantabria, y además son dos cachitos de na que en tres, cuatro o cinco años ya estarán finalizados ¡Es que somos unos cagaprisas! Qué es eso de exigir al Gobierno Central que salde la deuda histórica que tiene con Cantabria en infraestructuras. Como ha declarado Revilla “el Ave no va lento, sino al ritmo que tiene que ir”. Y el que diga lo contrario es un traidor a Cantabria o lo hace por animadversión personal hacia nuestro presidente. Vale que el resto de las capitales del norte de España ya están realizando las obras dentro de su territorio o las tienen licitadas, pero ¿y lo que se disfruta siendo de los últimos en conseguirlo? Es como lo de la UEFA; seremos el último equipo de los diez históricos que fundaron la primera división en conseguir jugarla -¡el fútbol lo quiera!-, pero nadie gozará de ese éxito como lo haremos nosotros. El orgasmo es directamente proporcional al tiempo que tardas en conseguirlo, y como a los cántabros nos encanta tener los orgasmos más largos de España, sólo queda agradecer al señor Revilla que siga pronunciando su frase preferida: “En este año se hace”. Y de esta manera todos los cántabros gozaremos más que nadie, que no es moco de pavo.
Revilla ha situado en un horizonte de siete años la conexión por alta velocidad entre Santander y Bilbao. No se alarmen. Todos sabemos que quien dice siete podría decir setenta. Y más viniendo de Revilla que lleva más años en el gobierno que el Faro en Cabo Mayor -primero con el Partido Popular, ahora con los socialistas-, y ya ha puesto veintiséis fechas para la conclusión de la autovía. Así que para la conclusión de la alta velocidad, ahora que empieza, podemos escuchar una decena de fechas que irán dejando a sus predecesoras con el culo al aire.
Y eso que dicen los agoreros de que habrá empresas que elegirán cualquier ciudad del norte de España antes que Santander –y por ende Cantabria- para su asentamiento por las infraestructuras superiores que poseen, pecata minuta. Si somos la cabeza de España, si Cantabria es lo más de lo más, por un quítame allí ese AVE, tampoco nos vamos a volver locos.
Tranquilos, seremos los últimos, o los penúltimos, o los antepenúltimos, pero gozaremos más que nadie ¡Humm! Revilla me pone.