Este no es mi Racing
Parece mentira. Con que facilidad la gente olvida la trayectoria de un club histórico como el Racing ¡Ya somos europeos! Pero yo no quiero hablar de este nuevo Racing. Quiero hablar del Racing Racing, del Racing de toda la vida. Este no es el Racing, me lo han cambiado joder. Yo quiero hablar de ese Racing que sufre para mantenerse en primera, o pelea en segunda para retornar a la Liga de las Estrellas, o ese Racing que jugaba en 2ªB contra el Mollerusa. Ese Racing fantástico. Porque era fantástico. Sí. Lo fantástico de jugar contra el Mollerusa es que llegabas al campo cinco minutos antes, aparcabas sin problemas, ibas al bar del Estadio, el camarero te tardaba 30 segundos en servirte un pacharán, te fumabas un farias, entrabas al campo y te daba tiempo de ver salir a los jugadores mientras sonaba el himno del Racing. Que por cierto y hablando del himno ¡Qué himno tenemos! ¡Qué vigorosidad! Que prodigio de ritmo y optimismo. Que cuando lo escuchas tienes hasta una erección. Es cierto que es el típico himno calificado como himno lexatín. Por que produce el mismo efecto que el lexatín. Lo escuchas dos veces seguidas y te quedas frito. Es lo único que hace que Pocholo se relaje. Pero es un himno como tiene que ser un himno: solemne. El himno del Racing.
Ahora tienes que llegar al campo una hora y media antes. De hecho hay gente que deja el coche en el parking del Estadio por la mañana. Sí, sí. Se van a sus quehaceres en bus o en taxi, luego por la tarde van al partido y al salir ahí tienen el coche aparcadito, a veinte metros, con dos cojones. Llegará el día de jugar el primer partido de la Uefa, y va a ver alguno que va a dejar el coche aparcado el día del sorteo:
- ¿Dónde tienes el coche?
- Le he dejado aparcado esta mañana en el campo. Cuando acabe el partido, salgo y ahí lo tengo, tío.
- Pero si quedan dos semanas para el partido…
- Ya, ya, pero por si acaso.
Esto es como si te vas de vacaciones al Caribe y mandas las maletas quince días antes. Bueno, pues lo dicho. Que tienes que llegar hora y media antes, vas al bar del Estadio y conseguir el pacharán se ha vuelto más peligroso que Pajares en una habitación de hotel. Quinientos tíos encima de la barra del bar, todos apretados, metiendo así la cabeza, que parecen espermatozoides encima del óvulo a ver quíén huevos entra primero y fecunda. Consigues por fin a los veinte minutos el pacharán, que cuando te le dan en la barra tenía un hielo y cuando sales a la calle el hielo se ha fundido, porque como hay trescientas personas bloqueando la puerta… Pero consigues el pacharán. Lo del farias, imagínate. Si hoy en día te multan por fumar cigarrillos, si enciendes un farias te ostian fijo. Entras al campo, si entras. Porque como lleves la bota vino, que antes se podía llevar, o entras tú o entra la bota, los dos no. O una botella de Coca-cola, que te quitan el tapón. Pero ¿para qué me quitáis el tapón? ¡Que se me va el gas! Ahora eso sí. En el palco se ponen de canapés y de Gin Tónic hasta el culo. Luego se molestan cuando les llaman tragones. Por fin entras y te sientas en tu sitio ¡En tu sitio, eh?. Contra el Mollerusa te sentabas donde se te ponía de las pelotas. Sería por sitios para sentarse. Si éramos muy pocos. De hecho yo aún recuerdo el nombre y apellidos de todos lo que estábamos allí. No llegábamos a mil. De hecho cuando hicieron la foto para el periódico, nos tuvimos que juntar todos. Sí, para que pareciese que había alguien. Bueno, pues cuando por fin llegas a tu sitio, salen los jugadores, y en vez de ese himno maravilloso ahora nos ha dado por cantar la Fuente de Cacho… Que analicemos un momento la letra de la Fuente de Cacho. “Ayer te vi que subías por la Alameda Primera”. Vamos a ver, porque si subes por la Alameda Primera, cuidadín tío, que te vas para Valdecilla. Y no es por nada pero el Campo está para el otro lado. Y otra frase: “Dime dónde vas morena, dime dónde vas salada”. ¿De qué morena estamos hablando? Como no sea de la novia de Tchité. Sin embargo la letra del himno, sí es una letra como debe de ser. Como Dios manda: Alabimbo alabimbo alabimbombá, Racing, Racing, ra, ra, ra. ¡Joder, se me han puesto los pelos como escarpias!
Bueno pues ahora se canta la Fuente de Cacho con las bufandas estirada, así, que está muy bien, que queda muy bonito. Pero entonces dúchate y ponte desodorante. Que el otro día se puso a mi lado un señor que la última vez que se duchó la catedral de Burgos era una farmacia y… Sí, sí, llamé al 112 y le pusieron el sobaco en cuarentena.
Todo es distinto, ya nada sabe igual y cada vez llueve menos ¿Os acordáis de aquel Racing? Pues apenas queda vestigios de aquel equipo y, la verdad sea dicha, me quedo con este.