¿Libertad de expresión?

La libertad de expresión debería ser ese derecho inalienable que cualquier ciudadano debiera poder utilizar para dar una opinión sin necesidad de que ello te santifique o te mande directamente al pozo del fuego eterno. Debería ser la fórmula para compartir ideas o para reflexionar sobre las teorías opuestas a las de uno. Debería ser una escuela donde se escuche a todo el mundo sin provo car la ira, ni siquiera el aplauso de tus convecinos. Pero no es así. Al final la libertad de expresión se convierte en la tendencia que te inclina a posicionarte en una de las orillas del río. Y yo no quiero estar en ninguna orilla: prefiero charlar en el puente que las une. No son las ideas opuestas las que separan, son los actos para imponer esas ideas las que crean los monstruos de la convivencia.
No creo en las invasiones, ni en la imposición, ni en la razón absoluta. Prefiero la fusión, la integración y la cordura a la mano alzada, al puño cerrado, al toque de queda y al razonamiento obtuso.
Y es que uno se cansa. Se cansa de vivir rodeado de gente que no es capaz de entender que uno piense como piensa, que uno se exprese libremente.

Como si fuera algo malo. Ya está bien de querer o repudiar a la gente por su ideología o por su visión de cómo le gustaría que fuesen las cosas, sin más. Y es que hay personas que no te perdonan la independencia, la honestidad y la transparencia. Yo sé que desde que escribo estas líneas en este periódico que no me acota, que no me coarta y que no me dirige, las críticas vertidas son innumerables. Cuando eres sólo un payasete que se dedica a hacer monerías, cuando no opinas, cuando no piensas, eres majete, salado y para algunos, hasta divertido, pero ¡ay, amigo! cuando se trata de exponer, cuando se trata de contar, las diferencias se hacen patentes y son esas diferencias las que hacen que ganes simpatías o gestos de “morro torcido”. En plena efervescencia del siglo XXI todavía hay gente que se indigna ante la opinión de otros. Si digo que no me gusta el Real Madrid, que me parece una banda de sargentos chufleteros, habrá madridistas que se ofenderán por el comentario, pero que a mí no me guste el Madrid no convierte al equipo merengue en algo negativo, y mucho menos a mí, y muchísimo menos a los madridistas.

Que a alguien le guste el Madrid no le convierte ante mis ojos en alguien malo, y lo que es peor, para defender al Madrid no hace falta que nadie diga que el Madrid es bueno porque es bueno y de paso afirmar que yo soy imbécil porque no me gusta el Madrid, y terminar su exposición dejando clarito que el Barcelona es una mierda. O vieceversa. Hay algo que nunca entenderé. Si alguien escribe de forma periódica en cualquier medio y no me gusta lo que escribe, o como lo escribe, pues no lo leo y en paz. Jamás se me ocurriría contestarle en una carta ofensiva dejándole claro que lo que dice es una auténtica gilipollez.

Podría, a lo sumo, escribir una misiva que defienda aquello en lo que creo, pero jamás catalogaría de malo a aquel que opine lo contrario que yo. Nadie por el hecho de ser del PP es definitivamente malo, y nadie porser del PSOE es contundentemente bueno, y viceversa.
No somos lo que pensamos, muchas veces no somos ni siquiera lo que decimos. Somos lo que hacemos y lo que mostramos. Como diría algún católico, “por sus actos los conoceréis”. Por eso, nadie es malo por pensar a su manera.

Se es malo por hacer daño a conciencia, por poner zancadillas, por alzar el cuello para que el de atrás no vea la película.
Se es malo por prohibir, por controlar, por acotar, por dirigir a expensas de la buena voluntad de la gente, independientemente de si tu equipaje es blanco y azul o rojo y blanco.

Se es bueno por comprender al otro, por trabajar por la convivencia olvidando que hay gente que no comulga de tu pan, pero sintiendo y sabiendo que hay más panes que el tuyo y que todos tienen su miga. Todo lo expuesto anteriormente es válido dentro de un marco de convivencia y de respeto, pero respeto del bueno. No vale decir “yo te respeto” mientras piensas “este es tonto del culo”. Estoy convencido de que a nadie le quito el sueño, por eso que sepan, amigos y no tan amigos, que a mí nadie me quita el sueño. Los sueños de la razón producen monstruos, los de la sinrazón producen víctimas. Solamente nosotros podemos decidir que queremos soñar.

Una respuesta a “¿Libertad de expresión?”

  1. eduardo Dijo:

    La gente tambien esta en su derecho de decirte lo que crea oportuno despues de leer tus articulos, sino, no publiques y qiedate lo que escribes para ti. Lo que lleva mal la gente es que uno que se ha dedicado a hacer monerias como tu dices, quiera desde este tipo de tribunas sentar catedra sobre algun aspecto y que encima exija que nos lo tragemos sin rechistar, faltaria mas.

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